domingo, marzo 31, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Consejos para hacer preguntas adecuadas

Casi justo después de haber puesto el punto final a la guía de cómo hacer entrevistas comenzaron a llegarme ideas nuevas que no incluí. Como no me gusta guardarme lo que sé, acá van:
 
Por favor, no imites a los reporteros. Cada vez que oigo a un reportero preguntar “¿está muy triste por la tragedia?” agradezco infinitamente no haber estudiado Comunicación Social ni Periodismo. Nada tengo en contra de quienes ejercen estas profesiones, lo tengo contra la forma descuidada en que abordan a las personas. Haber estudiado Psicología me enseñó a no inducir respuestas, es decir a plantear las preguntas en términos neutros, de tal forma que el carácter emocional, moral, político, etc. de la respuesta esté dado por el entrevistado y no por quien hace la pregunta. ¿Cómo voy a saber qué siente realmente alguien que acaba de perder a un familiar si yo le estoy sugiriendo lo que debe hacer? ¿Acaso se si quien acaba de ver su casa convertida en cenizas es un pirómano emocionado?
 
Hacer una pregunta es una oportunidad para averiguar la esencia de un tema, no un paso más en una cadena de ensamble que resultará en un producto informativo igual a otros 900.
 
El cómo es más revelador que el por qué. Si lo que se buscas es respuestas espontáneas, salidas del libreto que dictan los manuales de relaciones públicas lo mejor es hacer preguntas que comiencen con “cómo”. ¿Cómo prepara la sopa? en lugar de ¿por qué prepara la sopa? Cuando se pregunta ¿por qué? se están pidiendo razones, por lo que las respuestas que se dan en varias ocasiones sólo buscan quedar bien con el entrevistador. “Porque es nutritiva y alimenta a mi familia” podría responder alguien, en lugar de “la preparo con buenos ingredientes, que estén frescos, con cuidado, con amor”, palabras que informan más acerca de las motivaciones reales de quien está cocinando.

El “por qué” con frecuencia genera justificaciones, alejándote de los datos que podrían decirte más acerca de un tema, además si observas bien es probable que descubras detalles del lenguaje no verbal que completan de forma poderosa la respuesta que tu entrevistado te está dando con palabras.
 
Cuando se dio cuenta de que la entrevista no había quedado grabada, desapareció. Más o menos así terminó la anécdota que me contaron en una de las agencias de investigación de mercados en las que trabajé. No se supo si la entrevistadora primeriza había olvidado apretar el botón rojo o si por un mal funcionamiento de la grabadora los datos quedaron perdidos para siempre, lo que se supo es que se negó a dejar que le vieran la cara luego de ese error. A todo el mundo le pasa, yo incluso dejé una vez la grabadora en el consultorio de un entrevistado. Por fortuna el hombre era un amor y pude recuperarla con más carcajadas que disgustos.
 
Incidentes como este son absolutamente normales, por lo que debe convertirse en hábito el revisar los aparatos con los que se registrará la información antes de comenzar la entrevista. Algunas personas son difíciles de contactar y si la oportunidad de hablar con ellas se pierde no habrá repeticiones.
 
Este paso puede ser aburrido pero también evita ruegos vergonzosos para que un encuentro se repita. Además imagínate cómo sería repetir una entrevista con alguien poco amable después de que le confiesas que perdiste las respuestas que te dio la primera vez.
 
Lo tengo, pero no sé dónde. Soy de las que sostiene que si uno sabe dónde está algo no hay desorden. Uno puede tener una cantidad absurda de papeles desparramados sobre una mesa y encontrar en menos de dos minutos justo el que necesita, y no precisamente por casualidad. Si uno sabe qué tiene y dónde lo tiene trabajar es más sencillo.
 
Un hábito que puedes adquirir es grabar la fecha del día y el tema en el que estás trabajando antes de comenzar la entrevista. Puedes hacerlo antes de tener al frente o al teléfono a tu interlocutor o con este presente, el punto es contar con una referencia para no confundir el material procedente de crianza de patos con el de mantenimiento de trenes. Trabajar así te ahorrará tiempo en el futuro y te contextualizará apenas comienzas a revisar el contenido de tu entrevista.
 
Si no puedes verlo, sé breve. A veces, por temas de distancias o de horarios no es posible entrevistar a alguien en persona o cara a cara. Ya sea por barreras tecnológicas, o porque alguien no se siente cómodo compartiendo su cotidianidad a través de una videollamada, se hace imposible ver qué cara está poniendo ante una preguntas o cómo manotea para explicarse mejor, de ahí que sea recomendable hacer preguntas concretas, precisas, claras cuando se está entrevistando a alguien por teléfono. Si cada pregunta que haces requiere explicación perderás la concentración de tu interlocutor, que muy probablemente comenzará a pasear su mirada por la habitación al no tenerte al frente. Muchas personas se aburren al hablar por teléfono. A veces lo asocian con perder el tiempo y si no te las arreglas para mantenerlo interesado es posible que te dé respuestas de calidad pobre.
 
Si temes que te pase algo parecido prueba cerrando los ojos, eso te ayudará a concentrarte más en lo que la persona te está diciendo, de ese modo tu mente bailará menos y estará lista para captar pequeñas inflexiones de voz que te dan pistas acerca de cuándo intervenir, profundizar o pasar al siguiente tema.
 
Suficiente por hoy. Espero que estas recomendaciones te sirvan para desenvolverte con más seguridad la próxima vez que entrevistes a alguien. Mi siguiente entrada, ya en remojo te dará algunas ideas para adentrarte en el mundo de la radio aficionada sin muchos tropiezos y comienzo a sospechar que habrá dos partes.

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