jueves, enero 31, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Guía para hacer entrevistas

Las horas de experiencia que he acumulado entrevistando a niñas de 3 años, vicepresidentes de empresas, obreros de construcción, calvos interesantes, etc. me convencieron de que tengo lo necesario para escribir una guía para hacer entrevistas. Ojalá las siguientes líneas te hagan más suave tu aprendizaje.
 
retrato de sarah palin
david_shankbone
 
 
Si no eres idiota finge serlo detrás de una sonrisa. Parte de mi experiencia como entrevistadora viene de hacer entrevistas en profundidad para estudios de mercados, por eso conozco de cerca el tedio que produce hacer la misma pregunta 34 veces o más.
 
Cuando trabajaba en una investigación tenía que asegurarme de no contaminar los resultados, por eso no podía dar pistas acerca de las respuestas que ya había oído ni insinuar lo que me habían dicho otros entrevistados, así, me veía obligada a renovar mi sonrisa cada vez que un médico ─durante mucho tiempo trabajé para la industria farmacéutica─ me decía con leves modificaciones lo mismo que habían respondido los 33 que había entrevistado antes.

En general me tocaron personas amables, aprendí a disimular bostezos y entendí que cuando un entrevistado comienza a comportarse como un cretino te da el derecho de vocalizar en exceso, dejándole claro que si quiere ser grosero tú también puedes jugar ese juego pero en francés, o sea sin decir ni una sola grosería.
 
El propósito de las entrevistas suele ser saber más acerca de un tema o conocer la opinión de alguien, por lo que el entrevistador pasa a ser una herramienta, casi una excusa para que el otro hable, para que exhiba lo que sabe o piensa acerca del tema en cuestión, por eso no queda bien estar interrumpiéndolo cada tres palabras para soltar perlas de sabiduría propia.
 
Así seas un experto en la materia que estás tocando durante la entrevista el objetivo no es hacerte ver como un sabiondo sino como alguien que sirve de puente, de intérprete entre una autoridad en un tema específico y tu audiencia, que luego de exponerse al contenido que generas aprenderá algo nuevo y tendrá más elementos para formar su propio criterio.
 
primer plano de pavo real con la cola extendida
rappensuncle

Si lo que te interesa es pavonearte no hagas una entrevista, mejor graba un monólogo. Cada vez que veo o escucho una entrevista en la que el entrevistador aficionado interrumpe al invitado en medio de una frase, para incluir una anécdota personal, nacen en mí ganas irresistibles de ahorcar. Quizás sea porque poco a poco ha echado raíces en mí aquel consejo de Homero Alsina Thevenet que sugiere investigar tanto como sea posible y luego desaparecer.
 
Cuando buscas a una persona para entrevistarla partes del supuesto de que sus palabras son valiosas y por lo tanto pueden sumarle al asunto que te ocupa. Si lo que quieres es un interlocutor para mostrar tus grandiosas cualidades mejor escribe las preguntas que adorarías que te hicieran y pídele a un amigo que haga las veces de entrevistador. Luego siéntate a conversar con él. Aunque no es un recurso que me atraiga mucho es válido si buscas presentarte como una autoridad en tu área de negocios, además esta modalidad le da dinamismo a la información, mas no te engañes, estarás más cerca de los publirreportajes que de la entrevista.
 
primer plano de mujer joven tapándose la boca con la mano y los ojos cerrados
Glamlife-studentportal

Nada como la práctica para calmar los nervios. En condiciones ideales una entrevista se hace con tiempo suficiente para leer el cuestionario, imaginar cuáles pueden ser las respuestas del entrevistado y, a su vez, las repreguntas espontáneas que pueden surgir durante el encuentro, sin embargo sabes bien que este mundo tiene de todo pero lo ideal se encuentra en cantidades más bien escasas. Alguna vez, entrevistando a un ginecólogo, pregunté algo realmente estúpido, dado el contexto: ¿Cuántos hombres atiende usted al mes?, el buen hombre me sonrió y se quedó en silencio, dándome tiempo para que descubriera mi error, me riera de mí misma y retomara el cuestionario con menos ansiedad.
 
Ya sea que pienses hacer una serie de entrevistas, usando el mismo cuestionario con todos los entrevistados, o que planees hacer varias entrevistas de temas distintos la práctica no te hará daño. Una vez que termines el cuestionario llama a alguien de tu confianza para improvisar una sesión de práctica. Al final pídele retroalimentación puntual, pregúntale qué te salió bien y qué mal, si entendió las preguntas y si cree que exploraste todos los puntos relevantes. Este ejercicio sólo será posible si tu amigo tiene una idea mediana del tema en cuestión, pero si no es así tampoco descartes su apoyo, todavía podrá ayudarte a evaluar la claridad de tus intervenciones y a acumular horas de experiencia, que valorarás cuando tengas al frente al entrevistado real.
 
caricatura ambientada en el siglo xix de un hombre dando un discurso
perpetualplum

La entrevista no es un monólogo. No, tampoco del entrevistado. Eliges a una persona para entrevistarla sobre la base de lo que sabe o del punto de vista privilegiado que tiene. Llamas a un experto para que te cuente un poco de todo lo que domina o a alguien influyente gracias al modo brillante en el que maneja sus relaciones sociales. Buscas a ese sujeto que te dará una perspectiva nueva, alguien que además puede tener un ego enorme.
 
Algunas veces, cuando oigo radio, soy solidaria con el periodista que debe entrevistar a un político o a un gerente de mercadeo de una empresa, pareciera que si entrevistas una vez a uno de estos personajes ya los entrevistaste para siempre, sin embargo muchos de ellos insisten en repetir hasta el cansancio lo mismo que les has oído decir demasiadas veces, justo en esos momentos tu deber sagrado es interrumpirlos.
 
El entrevistado no tiene la obligación de tener mesura, pues siendo el centro de atención del momento cree que lo mejor que puede hacer es aprovecharse de esa exposición mediática mostrando su mejor cara, a su vez el deber de quien hace las preguntas y lo obliga a pensar más allá de su zona de confort es evitar que el agua se salga de su curso. Si uno de los objetivos de tu entrevista es, por decir algo, enterarte de cómo se monta una exposición de arte contemporáneo los detalles acerca de quién la patrocina pasan a ser irrelevantes, aunque tu interlocutor crea que la entrevista es un espacio idóneo para hacer quedar bien al mecenas de turno.

A esta altura es muy probable que te preguntes cómo carajos sé cuándo interrumpir a un entrevistado o cuándo dejarlo hablar. La respuesta toma tiempo. Tener un criterio formado a base de contacto con lecturas diversas y con culturas que no te resultan familiares es clave para discernir si alzar la voz o llamar al otro por su nombre es o no lo adecuado. No seré yo quien te diga que calles a alguien cada vez que comienza a hablar de su infancia, eso lo harán tus objetivos. Si tienes una idea clara de lo que quieres lograr con la entrevista sabrás si esa anécdota acerca de Pachito, su perro fiel es o no relevante para el contenido que estás generando.
 
mujer contándole un secreto a otra
Jason Hargrove

Dime cosas lindas. Buscaste a una persona en particular para que te hablara de un tema que te interesa, tienes claro que sabe más que tú del asunto y estás dispuesto a escuchar con paciencia lo que tiene para decir pero ¿ya te preparaste para ser un interlocutor competente? Una entrevista sale bien si además de concentrarte en las preguntas, en las respuestas y en los detalles que van surgiendo te preparas para hacer sentir cómodo al entrevistado.
 
Si administras un negocio muy especializado, por ejemplo fabricas telas para hacer uniformes de deportistas de alto rendimiento, es probable que casi nunca te encuentres, de casualidad, con alguien que se dedica a lo mismo que tú. Recuerda lo que sientes cuando otra persona te habla en tu jerga, cuando menciona esos términos que pocos conocen y que muchos confunden ¿cómo te sientes cuando eso pasa? El entrevistado va a recibirte con mucha más amabilidad y vas a inspirarle más respeto si le demuestras que sabes de lo que hablas, que no lo escogiste a dedo para llenar una entrada más de tu blog o para quitar un espacio en blanco que te sobraba en tu sitio web.
 
Otra ventaja de preparar con antelación el tema del cual hablarás con tu entrevistado es que te permitirá armar un cuestionario robusto, que te guiará en la consecución de los datos que crees importantes, además te servirá de brújula en esas aguas que te son desconocidas, por eso un cuestionario exhaustivo nunca sobra. Es mejor que tengas preguntas extra en caso de que tu interlocutor sea muy concreto, también es conveniente que calcules bien el tiempo, para eso ten en cuenta que en promedio una pregunta tarda en responderse entre dos y tres minutos si gira alrededor de un tema que una persona promedio podría comprender sin mayores explicaciones. Si en cambio quieres meterte en el terreno de la divulgación científica o en el de la maquinaria necesaria para construir presas ese tiempo puede multiplicarse.
 
graffitti
Alex Pepperhill

Las preguntas, como las cabezas, son más interesantes cuando están abiertas. Como este no es un texto “formal” acerca de cómo hacer entrevistas sólo te diré que existen dos clases de preguntas: 1─Abiertas, en las que el entrevistado puede responder como se le venga en gana y 2─Cerradas, en las que le reduces las posibilidades al interlocutor para que no hable mucho ni se ponga demasiado imaginativo, de este tipo hay muchas variaciones pero no entraré en detalles porque no te estoy dando una clase ni me pagaste para que te dictara una conferencia del tema. En este orden de ideas es importante que uses estos dos tipos de preguntas para armar tu cuestionario.
 
Cuando estés escribiendo lo que quieres preguntar no te detengas a ver qué pregunta va en qué objetivo, suéltate, deja que tu curiosidad te guíe y escribe como si un niño preguntón te hubiese poseído. Después, cuando tengas unas 20, 30; eso dependiendo de qué tan larga quieras que sea tu entrevista, detente a pensar cómo puedes agruparlas, a qué objetivos o subtemas están respondiendo o qué te están ayudando a entender. Proceder de este modo te hará más fácil darle estructura al encuentro y te servirá de pista para saber cuáles son los temas blandos, con los que arrancas y cuáles los duros, o los que dejas al final, en caso de que el entrevistado se incomode y quiera irse pronto porque lo tocaste donde le dolía.
 
tortuga caminando en camino de arena
zoutedrop

El fuego lento no es bueno sólo para que los alimentos se llenen de sabor, también es útil cuando quieres llegar de modo paulatino a un punto fuerte. Ya lo dije en el punto anterior pero lo voy a repetir y a extender un poco acá. De las entrevistas de selección de personal aprendí que es más fácil ganarse la confianza del entrevistado si comienzas haciéndole preguntas que lo hacen sentirse poderoso, ganador y competente, con ese terreno andado es más sencillo avanzar hasta acorralarlo y preguntarle por sus características más oscuras.
 
Es claro que si conoces a alguien y de entrada le preguntas cuáles son sus peores defectos o cuáles han sido sus momentos más bajos difícilmente querrá seguir adelante con la conversación. Es posible que comience a sospechar que más adelante le preguntarás si ha cometido un crimen o cuál fue la peor forma en la que decepcionó a alguien y, si no tiene un sentido de lo sexy completamente retorcido, lo más probable es que se aleje en busca de compañía más grata. Con las entrevistas pasa lo mismo. Un cuestionario balanceado se arma con preguntas generales, en las que el entrevistado cuenta un poco quién es, cómo ha sido su trayectoria y luego ilumina a la audiencia con esas claves que no todos conocen. A veces para que dé lo mejor de sí es necesario presionarlo, hacerle preguntas extrañas o insólitas, las que no espera, las que no vienen en los manuales de relaciones públicas, esas a mi juicio son las más interesantes, por eso me gusta dejarlas para el final, para cuando cree que ya todo salió bien y no habrá ninguna otra sacudida. En cualquier caso nunca me comporto como policía malo en medio de un interrogatorio porque sé que con las palabras y la actitud adecuada consigo más que con la intimidación.
 
Espero que estas indicaciones te sirvan cuando estés rompiéndote la cabeza acerca de qué escribir para tu blog, cómo producir un video o grabar un podcast nuevo para tu sitio web; a propósito de estos recursos mis siguientes entradas serán guías simples, basadas en mi experiencia, acerca de cómo puedes aprovechar los recursos gratuitos que hay en la red para generar piezas que no caigan en el olvido o que se sumen a los terabytes de información insulsa que llenan la red.
 
Si tienes alguna duda acerca de este u otros temas, o quieres hacerme una sugerencia recuerda que la sección de comentarios está hecha para ello. Hasta el próximo mes.
 
Escuadrones de la muerte: Escuela francesa
Cuando le pedí un autógrafo a Leila Guerriero me dijo que vale la pena leer a María Moreno, aún no lo hago pero vivo enamorada de los textos de la cronista, por lo tanto confío en sus consejos.