lunes, diciembre 31, 2012

Cómo crear contenidos de alta calidad: 5 formas de revisarlos

Hoy quiero contarte algunas formas de revisión de textos que pueden ayudarte a lograr resultados más claros y limpios, ya que navegar, quizás demasiado, leer sin mesura y tener combates encarnizados y constantes con ideas rebeldes me ha enseñado a detectar contenidos de alta calidad.
 
dibujo de hombre cabizbajo sumido en sus pensamientos
 
¿Qué es lo que quiero decir? En mi faceta de redactora la exigencia en cuanto a investigación es mínima, teniendo en cuenta todas las ventajas que da Internet, por lo tanto responder esta pregunta es sencillo. El cliente dice “quiero hablar de nuestras soluciones financieras de modo menos técnico” y yo entiendo “explicar con palabras comunes cómo funciona un crédito bancario”, otro cliente dice “necesitamos recetas prácticas” entonces pienso “evitar las que incluyen marinar ingredientes de un día para otro”; más cuando se trata de mis “hijitos”, cuando soy yo la que tiene que hacer todos los papeles (clienta, ejecutiva de cuenta, editora, jefa de redacción, diagramadora, etc.) todo se complica. Escribir acerca de un tema que te gusta no siempre es un campo de lavanda en primavera, muchas veces se parece más a descubrir una especie nueva en la zona más inexplorada de la selva amazónica, incluidas sanguijuelas y medias húmedas permanentemente. Por fortuna existe el fuego.

Del mismo modo en que los exploradores recorridos y valientes se preparan bien antes de comenzar una travesía, tú puedes llenarte de herramientas para salir de apuros cuando parezca que uno de tus textos no tiene salida. Una verdad que se dice poco es que para escribir una pieza convincente es necesario reescribir mucho, a veces todo el documento y la tortura, dolorosa pero necesaria, comienza con una lectura silenciosa.

Cuando todo va mal, cuando el cielo o la hoja se oscurece amenazando con tormenta lo mejor es detenerse, leer mentalmente, para hacer inventario de daños, e invocar la pregunta del comienzo de esta sección. No se trata de un método infalible empero trae luz cuando la confusión viene de líneas que deambulan sin saber dónde está el norte o de qué mente salieron.
 



ilustración de mujer mayor tejiendo su propio vestido
HikingArtist.com

Tras tomar aire con profundidad y contar hasta diez o tu número favorito, lo que sigue es apuntar aparte, ojalá en un lugar desde el cual no puedas ver el desastre inicial, las ideas que quieres usar. Las sueltas sin peros ni prejuicios ni estética, no buscas armonía sino claridad acerca del qué, el cómo vendrá luego.

Una vez el texto se desenreda y gana forma puedes pasar a la etapa del descanso.
 
No sólo algunas recetas se benefician de un buen reposo. Este paso también puede hacerles mucho bien a tus escritos. En la película Finding Forrester (2000), William, el escritor profesional, anima a Jamal, el aprendiz, para que escriba convulsivamente, sin contención alguna, confiando en que de ese modo quebrará los prejuicios y miedos que lo detienen. Las líneas que resultan después de una sesión intensa de escritura se parecen a una mina de oro: en el conjunto hay vetas valiosas pero también roca brusca que no hará parte del lingote que se fundirá al final. El momento inicial, ese que muchos escritores describen como un fenómeno sobrenatural, en el que la inspiración los posee debe ser respetado, es más, debe ser honrado por lo que interrumpir el flujo de ideas que le dan forma se acerca a la herejía.

Es sumamente difícil escribir, editar y corregir al mismo tiempo. Estas tres etapas del proceso creativo necesitan momentos y disposiciones distintas que es más fácil propiciar si están separadas temporalmente.

Una vez se termina un texto, con la consciencia plena de que es apenas la primera versión de la pieza buscada, se hace más sencillo tomar distancia psicológica de la misma. En este punto es aconsejable cambiar radicalmente de actividad. Mis alternativas favoritas, por ejemplo son las faenas domésticas. Nada como lavar platos sucios para cambiar la sintonía que alcancé durante unas horas de escritura casiautomática. El espacio que abro entre la creación inicial y las revisiones me lleva con ojos frescos a las frases que en otro momento sentía como carne de mi carne, esa que me negaba a cortar porque era perfecta y tenía que estar allí.

Retomar un texto minutos, horas o días después de haberlo escrito entrega un punto de vista que le suma valor. Llegar a las líneas escritas cuando en el pasado inmediato se han tenido pensamientos lejanos al tema central facilita la búsqueda de secciones confusas y su cambio por otras más acertadas. En aquellos casos en que sea difícil entregarle el texto a alguien de confianza, la táctica de leerlo tiempo después de haberlo terminado es muy ventajosa, porque te da esa sensación de ser un poco ajeno y menos subjetivo frente a la calidad y el contenido.
 

silla vacía en la playa
c e d e r

 
Si yo no fuera yo, ¿entendería lo que escribí? Esta pregunta que parece menor es crucial al revisar un artículo, así como lo es que, de ser necesario, el cirujano que te opere no sea familiar tuyo.

La siguiente creencia está muy extendida: si yo entiendo el tema del que estoy escribiendo, quienes me leen también lo harán. Arrastramos una tendencia fuerte en demasía hacia el antropocentrismo. Mis condiciones son las de todo el mundo, todo el mundo, así, con énfasis. Por eso al acercarnos a un tema dejamos que la jerga, los dichos y las costumbres locales se arrastren hasta nuestros párrafos cuando, por ejemplo estamos escribiendo contenido para un blog que tiene su audiencia más numerosa en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Al escribir es absolutamente necesario tener claridad acerca de quienes lo leerán, de lo contrario se corre el riesgo de usar términos inadecuados ─por complejos o por ofensivamente sencillos─ haciendo el mensaje tedioso o inútil.

Al leer y releer un texto es aconsejable que te pongas idea por idea en la silla del lector tipo, preguntándote si estás entregando toda la información requerida para que comprenda lo que quieres decirle, así detectarás los lugares oscuros o las necesidades de remitir a referencias o enlaces externos para que pueda profundizar en determinado punto, o para que comprenda con integridad el pensamiento que pretendes transmitir.
 

primer plano de micrófono hecho de metal
jlaytarts2090

 
Las palabras pronunciadas en voz alta suenan distinto. Recuerda la última vez que tuviste que oír tu voz grabada. Un amigo tuyo te pidió ayuda para un proyecto personal, el resultado fue un video que luego subió a Youtube y que le gustó a muchas personas. El tema ya lo olvidaste, lo que sigue apareciendo en tu cabeza es esa voz extraña, imperfecta y que a pesar de salir de tu boca no es la misma que oyes cuando hablas.

Todos hemos vivido esta experiencia; nos sorprendemos cuando oímos por primera vez el registro sonoro de nuestra voz. En general no nos gusta y nos negamos a creer que así nos oyen los demás todo el tiempo. Algo similar pasa con los párrafos que escribimos.

La información que aloja Internet crece hora tras hora de un modo frenético. Seguirle el paso es imposible, de ahí que busquemos alternativas para revisar y clasificar sin demoras el contenido al que nos exponemos. Leer transversalmente o en F, como diría Jakob Nielsen, se ha convertido en un hábito, uno que sin darnos cuenta llevamos a otros lugares.

Al escribir acerca de un tema es frecuente que la primera revisión se haga leyendo mentalmente, es más, si no se tiene consciencia de que un texto suena de un modo dentro de la cabeza y de otro fuera de ella se comete rápidamente el error de dejar pasar detalles desagradables que sólo se descubren meses, años después al releer la pieza o, si se tiene la fortuna de contar con lectores proactivos y despiertos, cuando comienzan a aparecer los comentarios señalando las inconsistencias.

Es curioso ver cómo en el pasado, cuando modificar un error en un libro era más dispendioso, se prestaba más atención a la corrección de erratas, en cambio ahora, que un par de clics son suficientes para poner una tilde o borrar una s sobrante parece que vivimos en el reino de los defectos de la digitación y de la redacción mediocre. Debilidades como éstas, son justamente las que puedes evitar leyendo en voz alta un texto que acabas de escribir.

El ejercicio de darles vida con sonidos claros a las ideas que se acaban de ordenar ayuda a mejorar la puntuación y, por ende, el ritmo. Hacer las pausas marcadas por las comas, los guiones o los paréntesis te da una perspectiva nueva, acercándote al modo en que tu lector lo percibirá. En voz alta las redundancias y las rimas no buscadas se hacen evidentes, además se pone a prueba la claridad con la que se expone un pensamiento. Explicar un tema que conoces de cerca no asegura que quien te lee por primera vez lo comprenda de un modo diáfano. La lectura en voz alta, pausada y rítmica, es una prueba a la eficiencia de la composición, que busca transmitir, sin tropiezos, una idea de una mente a otra.

 

Es la primera vez que lo dejo con alguien más. Por favor cuídalo bien. Lo confieso: no soy fanática de este punto pero confieso también que cuando he encontrado voces amorosas y con criterio, dispuestas a darme retroalimentación acerca de mis escritos las he escuchado y, con el tiempo, les he hallado la razón.

La principal dificultad que se encuentra al dar a un tercero un texto propio para que sea evaluado es el vínculo emocional. He comprobado cómo aceptar críticas acerca de los artículos que escribo por contrato es mucho más fácil que hacerlo cuando se trata de un cuento o de una columna que nadie me encargó, algo que escribí por gusto, empero incluso en esos casos es conveniente prestar atención a opiniones externas si la meta es elevar la calidad de un escrito.

El objetivo de esta entrada no es la definición de piezas artísticas y técnicas sino cómo revisar un texto para lograr un resultado que, luego de unos meses, con suerte años, no te haga sentir vergüenza al releerlo, por eso cerraré con este planteamiento: si tienes a alguien que pueda y quiera leer tus piezas pídele por favor que las revise. Siempre es mejor recibir críticas de quien lo hace bienintencionadamente y a solicitud, que oírlas, o leerlas, cuando vienen de alguien desocupado y rencoroso. Si además tu crítico elegido es alguien que admiras estás en el cielo.
 
Sé que aún tengo pendiente una entrega acerca de cómo lograr buenas entrevistas pero a propósito de algunas que pienso hacer, particularmente para este blog, vengo trabajando en el tema, así que pronto vendrá.
El ícono usado en las citas fue diseñado por Eugen Buzuk.