miércoles, octubre 31, 2012

Porqué dejo de publicar en Kienyke


Dejé reposar el sinsabor que me causó el despido de Daniel Pardo con la esperanza de que pasara, de que se convirtiera en otra cosa, y sí, se transformó en una incomodidad que no podía ignorar: seguir publicando mis columnas en Kienyke me hace sentir que no soy periodista.

Porque nunca hablo de política = corporaciones

Salvo por una columna que publiqué hace no sé cuánto, después de ver un debate entre dos candidatos a la alcaldía de Bogotá, que también me dejó verborreica  y amargada, evado la política tanto como puedo. Antes incluso votaba creyendo que con eso resolvía algo, ahora que tengo cada vez más claro que los países son sólo fincas inmensas de terratenientes con intereses desfondados me importa un pito el sufragio. El tiempo y el análisis me han mostrado que los políticos todos, son títeres pagados, que el mundo está hecho para que los borregos se mantengan en fila india sin protestar, ojalá también sin Internet para que no puedan hacer mucho escándalo cuando les cortan el cuello.

En Colombia, según he visto a mi alrededor, la política es una herramienta multipropósito. Si por ejemplo quieres ser reconocida como líder de opinión y necesitas un tema polémico para ganar notoriedad, basta con sentarte a leer las noticias más controversiales de este tópico, escribir luego una columna en un medio más o menos leído y poco tiempo después tendrás a defensores y detractores mencionándote por todas partes, redes sociales incluidas por supuesto, lo que poco a poco popularizará tu marca. La política es un altavoz que te hace ver como un opinador profesional más serio que aquel que usa el sexo como elemento de difusión. Empero yo aspiro a ser una periodista seria, es más quiero ser cronista, por lo tanto no me conformo con escribir acerca de lo que está de moda ni de lo que la mayoría de la gente quiere leer.

Más meditación menos masturbación

Hace mucho dejé de creer que hablando de política se iba a arreglar algo. Ahora creo que lo mejor es influir en el pedacito que me toca y en los que tengo inmediatamente cerca. Creo que se logra más meditando y siendo conscientes, sanando las heridas propias, combatiendo los demonios íntimos y contagiando a los cercanos con ese bienestar. Hablar de política para mí se parece más a una sesión masturbatoria colectiva en la que todos se pelean por ver quién tiene los genitales más grandes y quién eyacula más lejos, porque ya somos todos tan vulgares que no nos basta con hacer de las deposiciones matinales un ejercicio social. Acá la exhibición se basa en el tamaño de los cerebros y  en la grandilocuencia de las ideas, supuestamente bendecidas por el progreso, que nos llevarán a un mundo mejor a punta de palabras y no de actos.

Del anonimato de Blogger al anonimato de Kienyke

Comencé a publicar en Kienyke porque quería darle mayor difusión a una serie de entrevistas que he hecho a libreros. Teniendo en cuenta que me leen un centenar de personas pero que a los medios grandes o, supuestamente, independientes los leen muchas más envié correos electrónicos a Arcadia, El librero, El País de Uruguay y a otro medio independiente, el único que me respondió aclarándome que sólo publican crónicas. Lo siguiente fue Kienyke.

Envié las direcciones de mis blogs para que evaluaran si querrían abrirme un espacio en su plataforma. La respuesta fue positiva y así en julio comencé a publicar allí artículos que había creado para otros lugares. Nunca escribí nada original para ellos, nunca publiqué primero allí algo que no hubiese publicado antes en mis blogs  ─incluido equinoXio.

Revisar mi contenido antiguo me llevó a descubrir que la forma en que hace años abordé algunos temas no me convence, a veces por el ritmo otras por los puntos de vista defendidos, sin embargo me decía: “lo haces por la difusión, para que alguien con interés en los contenidos de calidad vea que puedes abordar prácticamente cualquier tema de un modo competente y consistente”.

A mí no me pagaban por subir tres veces a la semana contenido a la plataforma de Kienyke, eso debe quedar muy claro. Lo repetiré: subía mis columnas gratis a la página de Kienyke, nadie me consigna un peso por publicar mis textos en ese medio, por lo tanto no tengo ningún compromiso contractual con ese portal. No me pueden echar, no puedo renunciar, pero sí puedo abandonar el espacio que me dieron si no estoy de acuerdo con ellos, porque como aclaran “las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de esta revista”, y la viceversa también es pertinente: los autores de los blogs no estamos obligados a compartir las decisiones del consejo editorial ni de la dirección ni de los dueños y muchísimo menos de los patrocinadores.

“En esta casta naciste, en esa casta te quedas”, sí, como no

Mis apellidos son comunes y no es casualidad. Soy una persona más de la escasa clase media de este país arreglándomelas como se me va ocurriendo para dedicarme a lo que amo y no a lo que toca. Trabajo de modo independiente con agencias de publicidad generando contenido para marcas y empresas que han creado sus espacios para hablar con voz propia, no a través de terceros. Me he untado para seguir adelante, pero el lector si quiere puede verlo como que no me diferencio mucho de aquel que roba para comer, pues dado el esquema actual del mundo en el que vivimos es una utopía vivir atravesándolo de modo impecable.

Pensándolo bien no hablo de política pero sí la ejerzo

De Martín Caparrós he aprendido mucho y sigo haciéndolo. Él opina que hacer política siendo periodista consiste en mirar hacia esos lugares adonde la prensa masiva, oficialista y popular no mira. Estoy de acuerdo con esa forma de pensar. Cuando me contratan para escribir una nota económica lo hago, me documento, la escribo y la entrego pero generalmente no la firmo. La marca paga por su contenido y yo no protesto, la marca paga por un producto, por un resultado no porque respalde con mi nombre su quehacer, en esas condiciones todavía es tolerable trabajar.

De un tiempo para acá, cuando firmo insisto en hacerlo como periodista, creyendo que mi experiencia de décadas con las letras me habilita para ejercer con responsabilidad y ética una profesión a la que llegué de modo empírico, mas esta palabra que encierra tanto se ha desdibujado en demasía, sobre todo cuando un, dizque, profesional trabaja como remedo de redactor publicitario para hacer quedar bien a una de las muchas corporaciones que sólo enmascaran a las poquitas familias que comandan el mundo. ¿Necesita una petrolera canadiense que yo trabaje para ella? ¿Tiene sentido que le ayude a posicionar su contenido vacuo y falaz con textos que escribo para divertirme, formarme y cuestionar a los demás?

Valoro mi independencia, me gusta poder decir lo que quiero sin filtro y más sabiendo que visibiliza perspectivas que se hunden en la marea furiosa de datos que nacen todos los días. Investigo y escribo bien, mejorando cada vez, para que mi audiencia, aunque escasa, pueda diferenciar más fácilmente la paja del trigo. Escribo para mi tribu, para los que valoran su consciencia por eso no me interesa más estar en Kienyke.

En los pocos meses que estuve allí la posibilidad de entrar en el radar de otro medio, realmente independiente o al menos no tan dependiente de la publicidad, no se cristalizó. Empero conseguí otro tipo de certezas: ahora sé que si el capitalismo salvaje finalmente me vence y no me deja ni para pagar una cremación, bien puedo dejarle mi cadáver a los comentaristas compulsivos de medios ¿prestigiosos? para que se encarguen de convertirlo en polvo; además mis blogs independientes siguen mejorando su desempeño, mostrándome que estoy enviando mi energía a un lugar inadecuado. Luego, como si necesitara una confirmación el lunes pasado me enteré del despido de Daniel Pardo, un tipo al que comienzo a admirar porque no se acomoda al mundo que le ayudó a ser el periodista que es, sino que critica todos los días al medio en el que se mueve para que no se olvide que si no cambia se muere mereciendo esa muerte.

¿Periodismo independiente en Colombia? Ahora cuéntame uno de aviones

Es el colmo soberano que en esta república bananera el periodismo de investigación sólo sirva para inflamarles las ampollas de la represión a los padrinos de cuellos blancos y caras ignotas, o a sus esbirros fieles y ciegos. Si me quiero identificar plenamente como periodista no me puedo quedar callada ni mucho menos puedo seguir publicando allá. Aunque lo haya hecho para ampliar mi radio de acción, también a beneficio de guerreros del libro que siguen luchando por su permanencia, no puedo quedarme en donde claramente el negocio se pone por encima de la neutralidad.

No me quedaré callada, seguiré dando lata gústele a quien le guste. No me voy a resignar a trabajar en lo que toca, a quedarme en un lugar donde no moleste a nadie poderoso ni a aquel mando medio tan adaptado a la matriz que protesta cuando le sacuden la realidad. Entretanto me seguirán leyendo los cien gatos raros, fieles y entrañables de siempre que me recuerdan que no estoy sola, así seguiré sabiendo que enriquezco a las corporaciones sólo a costa de mi salud, gracias a la producción de sus omnipresentes alimentos transgénicos/o con antibióticos en nuestra leche de cada día. Mi alma, mis contenidos, esa que no han podido matar no va a seguirles ayudando a vender la visión del mundo que a ellos les conviene extender.

lunes, octubre 29, 2012

Reseña / Resumen del libro Crush it! de Gary Vaynerchuck

lunes, octubre 22, 2012

Cómo conseguir trabajos interesantes por medio de un blog

 
 
 
Crear un blog no es suficiente para encontrar trabajo, hace falta mantenerlo para atraer ofertas de empleo satisfactorias y acordes con las expectativas personales. Los siguientes son algunos puntos que me han acercado a mi estilo de vida ideal, que incluye trabajar en casa.




ojo maquillado de mujer muy abierto
Zulfikar
Perderle el miedo a la tecnología

Una de las veces que me ofrecieron un trabajo que no estaba buscando tuvo que ver con la falta de miedo. Las funciones que debían desarrollarse en ese cargo incluían el manejo de blogs y de programas como Gimp y Audacity. Otra de las candidatas al empleo era una persona mayor que yo y con muchísima experiencia, pero con mucho miedo de acercarse a elementos digitales. Su temor permitió que la balanza se inclinara a mi favor, porque si no sé cómo hacer algo busco en Internet la forma de aprenderlo.


Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender como se hace.

Franklin D. Roosevelt



alt
Colin Chou
 
Leonardo DiCaprio me abrió algunas puertas

A mí no me da vergüenza confesar que un amor platónico me enseñó a leer en inglés. A los 17 adoraba a Leonardo DiCaprio, pero las revistas latinas del corazón no publicaban tanto acerca de él como las gringas, así decidí comprar en la Librería Nacional todas las que pudiera y leer los artículos con diccionario en mano para entender todo lo que decían, como que le gustaba la decoración minimalista en su dormitorio o que tenía ascendencia alemana. Más tarde este conocimiento me sirvió para aprender habilidades que en la universidad ni siquiera mencionaban. 

Algunos trucos de optimización de contenidos 
los he aprendido leyendo blogs gringos, 
justamente de los que se alimentan las páginas 
de tecnología en español más consultadas.

silueta de dos personas con fondo de juegos pirotécnicos sobre cielo nocturno oscuro
Christian Haselgrübler
CV con efectos especiales

En uno de los artículos que leí en Brazen Careerist ─a donde llegué a través del Estado de la blogósfera en Technorati─ encontré la idea de hacer un CV basándose en la estética de las infografías, algo que me pareció genial de entrada. Luego pensé en hacer un trucho, sin embargo a mi perfeccionismo le gusta ponerme las cosas difíciles, por eso terminé haciendo un CV mezcla entre tradicional y producto tímido de diseño editorial. El resultado es una imagen que resume TODA mi experiencia, pasando por mi época como investigadora de mercados y docente universitaria. Ahora sé que cuando debo entregar este documento llamará la atención por ser diferente de los pálidos embajadores de papel (o bits) de otras personas.

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paisaje hecho en movimiento de descampado con montañas al fondo en tonos naranja

A mí tampoco me espera la vida

Los clientes con los que trabajo suelen evalúan muestras de mis textos anteriores para decidir si me contratan o no, por eso es muy importante para mí tener material para mostrarles. Debido a que no estudié comunicación ni publicidad ni nada parecido no tengo el típico book para enviar, sin embargo eso no ha sido un obstáculo. A través del tiempo descubrí que mis blogs cumplían perfectamente esa función. 

Aunque sólo escribo profesionalmente desde 2010 publico desde 2005, así cuando alguien quiere saber más de mi estilo o de los temas que he abordado simplemente lee algunas de las entradas de mis blogs y decide si me ajusto o no a lo que busca. 

Un valor agregado de esta herramienta es que puede constatar mi perseverancia, pues al ver que publico contenido nuevo, prácticamente todos los meses, confía en que cumpliré con sus fechas de entrega si cierra un trato conmigo.

Si tu especialidad es, por ejemplo, la fisioterapia, también puedes comenzar un blog mostrando cómo mejorar el estado físico después del embarazo. Quizás la mejor forma de hacerlo sería grabando un video donde explicas detalladamente los ejercicios.

primer plano en tonos azules sobre fondo oscuro de juquete hecho con fibra óptica
davidgwynn


Mi magia es tu magia

A veces ─en realidad muy a menudo─ creo que mis amigos tienen más confianza en mí misma de la que yo puedo juntar y no es sólo un asunto de que ellos son varios y yo una sola, es más acerca de que le resto mucha fantasía a la vida. Sí, creo en milagros, sin embargo no voy a entrar en detalles porque no es el lugar ni el momento, para eso tengo otro blog, a lo que voy es a que lo que he hecho lo puede hacer todo el mundo, o bueno, al menos todos los visitantes de este blog. TODOS.

Los consejos profesionales que he seguido, entendiendo profesión como eso que te hace tan feliz que a veces se te olvida que estás trabajando porque te diviertes muchísimo, vienen en gran parte de gringos. 

A pesar de que Estados Unidos no es mi país favorito les reconozco a algunos de sus habitantes que tienen el valor de pensar la vida de otro modo ─aquí hay otro ejemplo que me encanta─, por lo que acudir a fuentes nacidas allí me da una perspectiva que no tendría si sólo me expusiera a medios locales de comunicación. 

Yo no hago nada extraordinario, entendiendo el quehacer extraordinario como una tarea que requiere recursos físicos, económicos o espirituales que escapan de nuestras manos. Mi conexión a Internet es igual a la que tiene el 95% de la clase media latinoamericana y nunca he estudiado formalmente en el exterior. La diferencia está dentro de mi cerebro, pero de eso hablaré en otra entrada.

Sí, soy competente. Sí, mis amigos tienen razón, sé arreglármelas bastante bien incluso cuando se supone que es difícil encontrar trabajo, pero eso no se debe a que haya nacido en cuna de oro y haya comido con cubiertos de plata toda mi vida, a lo que se tiende a achacar el éxito en nuestros países. Todo lo que hago es leer, aprender y aplicar conocimientos que otros ni siquiera husmean porque “eso es muy aburrido”, “porque no encuentro nada interesante para hacer en Internet” o porque “si me pongo a estudiar todo el día con el computador, entonces ¿a qué hora descanso?”.

libro del que salen chispas flotando sobre fondo marrón
Ostillaca

Cada día comprobarás que sabes muy poco pero te gustará más

Sí, soy una rarita y el conocimiento es mi droga de elección, por eso me gusta aprender a cultivar tomates cherry y quiero comenzar a escalar de modo aficionado. Mi curiosidad es un monstruo insaciable y para beneficio de ambas la información no para de crecer. 

Sé que información no es igual a conocimiento, lo sé porque desde niña he cultivado mi criterio a través de la escritura a mano y la lectura de libros de papel, así ahora adore leer en Kindle, empero estas tradiciones me han llevado a identificar qué habilidades debo aprender para seguir estando vigente, profesionalmente hablando, y cuáles me harán feliz, en todos y más importantes aspectos de mi vida.

Todos los días leo algo, todos los días empujo los límites un poco más hacia afuera y todos los días compruebo que no abarcaré todo lo que quiero saber, pero no me importa.

No sé cuántas veces lo he dicho, pero quiero repetirlo: creé un blog por diversión, sin esperar nada pero la diversión trajo recompensas.

No te equivoques, no creas que en la vida sólo busco placer y rosas. Incluso cuando comencé a aprender un poco de lenguaje HTML ─más que todo copiando y pegando─  hubo momentos en los que quería mandar al diablo el computador e irme a ver televisión, pero me resistí y acá sigo. 

No sé qué viene en el mundo de Internet mas siento muchas ganas de descubrirlo, en parte porque sé que desafiará lo que ya sé y me obligará a revaluarlo, justamente por eso sé que no me quedaré atrás, que lo que haga falta aprender entrará a mi cabeza sin que yo me resista porque la flexibilidad de esquemas mentales es un hábito que me gusta practicar constantemente.

cara de mujer haciendo gesto de disgusto
Obyvatel

Si lo vas a hacer de mala gana mejor no lo hagas

Esta idea no es nueva. Ya la usé en una de mis columnas, empero sigo creyendo en ella. Estoy absolutamente convencida de que uno no puede trabajar bien ─mucho menos ser feliz─ si trabaja en algo que no le gusta. Si no me crees ve a ver a un burócrata convencido, enamorado de su empleo, sólo gracias a su infatuación puede pasar tantas horas en reuniones inútiles, ¿o no?

De un tiempo para acá, después de crear mi primer blog, comenzaron a ofrecerme trabajos que no había solicitado. En lugar de enviar un CV a un correo electrónico, que estaba al final de una oferta mediocre, me llamaban para decirme “Fulanito me habló de ti porque tengo esta necesidad puntual y me dijo que tú eras la persona que me podía ayudar”, o sea me llaman a mí porque tengo algo que no tienen los demás: sé escribir muy bien o me escabullí por una rendija que sólo yo vi pero que pudieron ver muchos más.

A mí no me molesta la competencia, lo que me molesta es que haya tanta gente escribiendo tan bien pero que sólo lo haga en sus cuadernos o diarios privados.

En Colombia, puntualmente, los promedios de lectura al año son para sentarse a llorar. Quienes elevan esas cifras son profesores universitarios, estudiantes de prosgrado y raritos como yo que siguen bajando libros a pesar de no haber leído todos los que han comprado o bajado. Esta realidad lleva a muchas personas a creer que en este escenario no vale la pena publicar algo en la red porque nadie te va a leer. Se equivocan y hasta los huesos.

Si yo hubiese seguido escribiendo sólo para mí, sólo para que mi ego se sintiera contento cada vez que veía cómo un nuevo tomo se sumaba a mi colección de diarios personales, muy seguramente sería una mujer miserable que pasaría sus días calificando pruebas psicotécnicas en una empresa temporal. Por fortuna decidí crear un blog.

Cuando hago el ejercicio banal de imaginarme viviendo una existencia que detesto, que odio desde las tripas me veo muerta de miedo. Tengo miedo a que me despidan, tengo miedo a que mi pareja me bote, tengo miedo de no llegar a fin de mes, tengo miedo de no gustarles a los demás y cuando llego al miedo número cinco me aburro y dejo de temer. 

En esta vida, en esta dimensión me la gozo. No aprendo nada por obligación. Veo que realmente esa técnica, ese truco o esa maniobra fortalece las capacidades que ya tengo y que prepara el camino para las que me harán falta en mi futuro más brillante y más feliz. Para colmo, la vida que es absolutamente maravillosa conmigo, me hace confirmarlo pocos meses más tarde, por si me quedaba alguna duda o se me desinfla la fe en algún momento.

canica de cristal azul
RedVari

¿Aburrimiento? Déjame buscarlo en el diccionario

De lo anterior y de mi monstruo curioso se desprende el hecho de que mis semanas parecen tener tres, cuatro días pero nunca siete. Los fines de semana son días para escribir a mano, leer en papel o en Kindle pero no para descansar. 

A veces me gusta ver una temporada completa de una serie en dos días, pero seguramente entretanto se me ocurrirá una idea que desencadenará una columna para alguno de mis blogs. Es cierto que en el futuro cercano quiero poder salir más de la ciudad ─y del país─ para no sentirme encarcelada físicamente, mas el punto es que mi sed de saber nunca para.

Si no fuera por la meditación sería insoportable sentir cómo mi creatividad aumenta constantemente.


Para resumir, y comenzar el final, si tu cabeza genera ideas nuevas, prácticas y valiosas todo el tiempo verás el trabajo de un modo distinto y los valles entre negocio y negocio, o entre contratación y contratación serán cada vez más breves.

Cerezo totalmente florecido en parque con pasto verde.
Createsima


Recesión es igual a invierno no a desierto

Es verdad que no soy invulnerable, por eso cada tanto la marea de trabajo baja, pero me recuerdo que no todo seguirá así para siempre, que para poder levantarse es necesario caer, por lo tanto cuando estoy en la hondonada me dedico a mis proyectos personales, esos que, por ahora, sólo me generan satisfacciones personales, pero que acentúan mi esencia y me preparan para un nuevo florecimiento.

Espero que estas ideas te sean útiles para aprovechar el potencial enorme e insospechado de una herramienta, que tal vez por ser gratuita, se desprecia en demasía.

El ícono del tintero y el bolígrafo fue diseñado por Eugen Buzuk
La línea editorial de esta entrada fue inspirada en la de el blog The Unlost

viernes, octubre 19, 2012

No escribo para ti sino para ti

Los riesgos de ser demasiado flexible al definir la audiencia

muñequitos vestidos con camisetas que llevan logos de superhéroes, pequeños nerds de juguete

Soy ñoña, incluso mamerta si se quiere, pero soy auténtica. Tengo claro que las referencias que uso son oscuras y que sólo algunas personas pueden entenderlas profundamente, sin embargo no me arrepiento. Escribo para mi tribu, no para la masa, por lo tanto no lloro cuando recuerdo que quienes me leen con fidelidad son menos de cien gatos.

Perderse al producir contenidos para Internet es muy fácil. No faltará el que diga “como a ese medio no lo ve nadie no importa lo que publiquemos ahí” y, claro, más tarde fracasará haciendo mucho ruido, justo como se cae en esta herramienta que cada día gana más atención.

gato disfrazado de calabaza

Es muy común ver cómo los usuarios novatos ─tanto empresas como individuos─ quieren ponerse al día de un momento a otro decidiendo que su presencia en redes sociales debe ser robusta, para lo cual publican todo lo que se les ocurre o abren cuentas en todas las herramientas de moda, creyendo que así serán lo máximo y estarán en la boca de todos. Sin embargo olvidan muchas cosas.

Un blog ─comencé a aprenderlo en el 2005─ es un medio de comunicación que se parece mucho a los anteriores, me guste o no. Un blog, o una cuenta de Twitter o una página de fanáticos en Facebook, necesita una línea editorial que guíe el contenido que se publica allí, que, en el mejor de los casos, estará sintonizado con las características intrínsecas, propias, auténticas de la marca que promociona o respalda. Así, por ejemplo, una gaseosa que quiere vender muchas unidades entre jóvenes aficionados a los deportes extremos, no publicará técnicas para hacer que el punto de cruz quede más parejo ni consejos para sacar manchas, o al menos eso es lo que se espera.


Como desconocida me he podido dar el lujo de cambiarle varias veces la línea editorial a este blog, empero he aprendido que para conseguir resultados más profesionales lo ideal es presentarme como una persona que tiene algunos intereses bien definidos y habilidades bastante versátiles. Hoy en día, a pesar de que me cuesta y mucho, tiendo a pensar en mí misma como una marca, como un constructo, como una metáfora, una que ciertamente no tiene su espacio entre el consumo masivo ni va dirigida a millones de personas sino a unas pocas, a esas que entienden mis citas raras, leen en inglés sin consultar el diccionario cada cinco líneas ─sino cada diez─ y ven un video en el mismo idioma sin necesidad de subtítulos. ¿Soy selectiva? Claro que sí, faltaba más para que no lo fuera.

Mi meta, cuando abrí este blog hace siete años no era convertirme en una artista famosa gracias a la viralidad ─en ese entonces ese término ni siquiera estaba de moda─. Tampoco era encontrar trabajo y clientes, a pesar de que ocurrió cuando me lo propuse con seriedad.

Este blog lo abrí porque me pareció chévere jugar con una herramienta que acababan de presentarme ─la culpa la tiene Galaesférica─ y con el tiempo encontré aspectos de mí que podía plasmar en este espacio, algunos permanentes, otros más mutables, pero esto también aplica para las marcas populares o que aspiran a serlo.

Me cuesta mucho trabajo creer que todos los productos y servicios son cocacolas que se pueden vender a Raymundo y todo el mundo. Hasta la marca roja y blanca tiene sabores especiales que vende en cada país según su cultura e idiosincrasia. Además he comprobado, desde hace varios años, que un efecto secundario muy deseado de saber a quién se le está hablando antes de siquiera sentarse a escribir una columna, es ser feliz. Andar por la vida intentando darles gusto a todas/os las/los demás sólo sirve para perder el rumbo. Pretender que trillones de personas lean mis textos es tan ridículo como esperar que todos los habitantes del planeta sean dueños de al menos un audi. Tener expectativas claras y realistas, que no conformistas, es muy importante a la hora de generar contenidos.

cita de Nikola Tesla sobre fondo orgánico azul