domingo, diciembre 20, 2009

Te pago para que me comentes

Actualmente hay personas que pagan, en plata y en especie, para comentar en los blogs, ojalá ésta práctica hubiera existido hace 3 años, cuando pasaba horas enteras elogiando egos ajenos con la esperanza de darme a conocer en la blogósfera.

Hasta donde sé Find a Blogger es un reciente portal donde administradores/coordinadores de redes o empresarios buscan a bloggers para alimentar con contenidos originales sus sitios web y, en algunos casos, a comentaristas para que alaben sus páginas.

Luego de navegar un poco y leer con cuidado mucho material relacionado con el uso de los blogs, he llegado a comprender que son una herramienta útil para dar a conocer el trabajo propio, por ejemplo un ingeniero ambiental podría esquematizar a grandes rasgos los proyectos que tiene para implementar sistemas de riego sin amenazar fuentes de agua cercanas o una diseñadora de modas también podría sacar provecho de ellos, publicando borradores de los vestidos que conformarán su próxima colección, en fin, las posibilidades son miles.

A pesar de estas utilidades reales el tema de los comentarios sigue siendo crítico. Los autores de contenido, también llamados bloggers, se preocupan por la gente que comenta, también llamada comentadora o comentarista. Los autores están convencidos de que la prueba de su éxito es un número enorme de réplicas a sus entradas, no mentiré, a mí también me interesan los comentarios y darme a conocer, pero también sé que no todas las personas que leen un blog comentan. Para referirme a un ejemplo concreto usaré el blog de Ciega a Citas, uno de mis favoritos.

En sus momentos de mayor éxito logró 6000 visitas al día, le restaré alegremente unas 3000, de personas que llegaban buscando mujeres ciegas, consejos para citas y técnicas para tener una cita a ciegas exitosa, así quedan 3000 visitantes. Dado que la historia tenía una audiencia fiel, podemos hablar de que al menos 1000 personas entraban varias veces al día, lo que nos da un estimado de 2000 personas distintas entrando rutinariamente al sitio.

Después de leer todas las entradas de la blogonovela, algunas un par de veces, puedo afirmar que en ninguna encontré más de 1500 comentarios y además, varios de los comentaristas repetían, es decir que usaban el espacio como un foro, en el que interactuaban entre sí, lo que me lleva a pensar que ni siquiera se puede decir que 537 comentarios correspondan a 537 personas. En muchos casos se daba una competencia entre la audiencia para marcar el arbolito, me explico, lo importante era llegar primero, no cómo, para poder decir “pri”, o al menos estar entre los primeros 10 que comentaban el nuevo contenido.

Tener una audiencia cautiva es un arduo trabajo, se necesita talento y constancia, no basta con uno de los dos. Yo puedo ser muy perseverante, publicar todos los días, cualquier tipo de contenido dependiendo del formato del blog (fotolog, vlog, etc.), pero aunque lo haga, si la calidad de mis producciones es deficiente, no lograré ningún impacto. También puede ocurrir que sean una ilustradora genial, pero si sólo doy a conocer mi trabajo trimestralmente, difícilmente podré sobresalir frente a aquellos colegas que publican hasta 6 veces por semana, ellos tendrán más oportunidades de ser contactados por una revista o editorial, aunque no sean tan buenos como yo.

El fenómeno que se dio en el caso de Carolina Aguirre bajo el seudónimo Lucía González, con su obra Ciega a Citas es envidiable, incluso yo sueño con que un editor con mucho poder y/o influencia me contacte para pagarme por escribir. Ya quisiera yo tener lectores que se quedan despiertos hasta la madrugada esperando que actualice mi blog con una nueva entrada, para pelearse el primer lugar en los comentarios, pero para eso falta, lo sé, tengo mucha fe, mucha esperanza o soy muy ingenua. Espero que sea una de las primeras. Mientras descubro qué ocurre continúo escribiendo, continúo generando material de calidad, me preparo para crear textos coherentes, divertidos, condimentados, textos que provoquen, al menos reacciones si no comentarios.

A esta altura de la experiencia blogger, luego de 4 años al frente de la herramienta entiendo mejor que al comienzo su dinámica, comprendo que si algunas personas trascienden y otras no se debe a que han sabido jugar mejor sus cartas. Ya sé que la red es un terreno fértil para la meritocracia, pero que el mercadeo no le hace daño a quien quiere darse a conocer, todo lo contrario, quien sepa usar sus virtudes correctamente tendrá más probabilidades de sobresalir, en cambio, quien insista en presionar a sus amigos y conocidos para que lo comenten, para que le hagan promoción está tomando la vía hacia ningún lugar.

Los hechos anteriores me fueron revelados de inmediato, debo reconocerlo, pero tardé varios años en aceptarlos, incluso cometí errores (los sigo cometiendo), que me retrasaron el avance, a veces me devolví en el camino, pero estoy aprendiendo que pagar por los comentarios, si bien es una técnica que algunos se pueden dar el lujo de usar, no asegurará la popularidad del blog, incluso podría llegar a ocultar los errores.

Si publico en mi blog sólo para recibir opiniones, sin lograrlo, si sigo escribiendo y publicando del mismo modo, con quejas eternas acerca de la falta de participación de los lectores, debo comenzar a considerar si me hace falta un terapeuta, para que me trate por mi hambre insufrible de atención, o si necesito un curso de redacción para mejorar mi prosa, o un especialista en mercadeo online para que me ayude a posicionarme, o hasta un couch para mejorar mi constancia. Al punto que quiero llegar es los comentaristas no son LA solución milagrosa, así se les pague por hacer lo que ya hacen gratis. Si la vitrina que es el blog no atrae tantos curiosos como quiero, si los que llegaron no regresan, debo pensar de nuevo en su diseño y en su contenido, ya sea para modificarlo o para demolerlo y construirlo desde cero.