viernes, julio 25, 2008

Viejas Historias II


On her knees by ~lord-illusion on deviantART

(25 de Febrero de 1997)

Ella, sentada, con la cintura de él entre sus piernas arrodilladas, sobre la cama.
Él está escribiendo, no le presta atención, ella pone sus manos sobre los hombros de él, los aprieta, él calla… ahora toma el cuello, como si lo creara, lo acaricia, junta sus dedos índices y recorre muy lentamente la línea central de su espalda aún cubierta por una camiseta blanca que deja entrever levemente sus músculos, empieza a bajar, él hace un mínimo esfuerzo por resistirse, mueve la espalda, ella le pregunta si lo desconcentra, él responde afirmativamente con una voz casi muda, sigue escribiendo… ella casi llega a la base de la espalda, él cada vez encuentra más difícil concentrarse.
Ella ha llegado, saca con violencia la camiseta del pantalón, mete las manos por debajo, lo acaricia con ternura, él para de escribir, aprieta con fuerza su bolígrafo,… no soporta más, lo suelta.
Sin dejar de darle la espalda, le acaricia los muslos, levanta los brazos para que ella le quite la camiseta, luego le acaricia los pechos desde atrás, baja sus manos hacia el cierre, lo elimina, él se levanta para deslizar hacia abajo su pantalón, para también dejar al descubierto la tela blanca de un boxer que cubre sus redondos glúteos… pero vuelve a sentarse dándole la espalda, esta vez ella le acaricia el abdomen, duro, firme, sube las manos a los brazos, los acaricia muy lentamente, al mismo tiempo, él se baja de la cama, se arrodilla frente a ella, la besa, la acaricia hasta llevarla muy cerca del paraíso.

martes, julio 15, 2008

Viejas Historias I


kisses by ~ygtekz on deviantART

Hace tiempo quería publicar estas historias cortas que escribí hace más de 10 años. Lo haré en entregas semanales para no desgastar el material:


(9 de Febrero de 1997)


Una habitación a media luz, una pareja, pasión.

Ella comienza besándole la mejilla, luego le besa la nariz, después la frente, ahora la barbilla y por último sube hasta encontrar unos labios suaves y carnosos, muerde delicadamente el labio inferior, toma un trozo de hielo y lo pasea por sus labios, por los de él, se derrite, sólo son sus dedos, él tiene las manos alrededor de su cintura, manos grandes, fuertes, firmes, las desliza y más abajo encuentra delicioso terciopelo.

Ella con la otra mano baja buscando el final de la camisa y el principio del pantalón, con mucho cuidado saca el botón del ojal, toma el broche de la cremallera, tira hacia abajo, mientras la otra mano escruta el cuello desnudo con las yemas de los dedos, recorre la nuca, esconde los dedos entre el cabello de su amante, pero… de repente también baja, desabotonando a su paso la camisa, cuando termina la mete debajo y acaricia con toda la palma su pecho de roca, al tiempo que la otra se entretiene pasando encima del boxer hasta encontrar la abertura que la conducirá a lo mejor y más interesante.

Mientras él tampoco se queda atrás, ha comenzado a subir la parte de aquel vestido aterciopelado que cubría los esperados glúteos, encontrándose de nuevo con algo suave, esta vez es seda, introduce las manos debajo de ella, la tela azul cubre por completo sus manos, llega al borde de arriba y… lo hala hacia abajo, saca las manos y le acaricia las caderas, los senos, descubre el corpiño de su amante enemiga, luego se lo saca, los besa, los acaricia.

Ella ha encontrado lo que buscaba, lo toma entre sus manos, lo lame, él se excita, respira a cada momento más rápido, más fuerte y la besa con pasión y deseo al mismo tiempo, el mejor de los besos, un orgasmo de besos, eso es, es eso y… todo sin más.


“Dos delfines, dos ángeles retozando de amor”.