sábado, junio 21, 2008

Pensamientos de una mujer solitaria


thinking by ~lillyuparinis on deviantART

Soledad, entiendo bien ese sentimiento, quisiera estar con alguien, bueno en realidad estoy con alguien pero quiero algo más, algo más que piel. Ya no sé si lo imagino o si lo recuerdo, pero me parece que alguna vez sentí cosas distintas, me sentía completa, tranquila y alegre, todo a la vez, como si ningún problema, como si ningún obstáculo pudiera apagar mi rosada sonrisa.

Llevo meses tratando de revivir esas sensaciones perdidas hace ya tanto tiempo, incluso me fui con Efrén para un parque de diversiones. Tenía la esperanza de que tanta emoción me revolviera la sangre al punto que mi corazón palpitara agitado por él y que a él comenzara a pasarle lo mismo conmigo pero nada, además del susto infernal que sentía cuando esos monstruosos aparatos comenzaban a funcionar, no me pasó nada, ah bueno, sin contar el temblor en las piernas y el vacío… el vacío cuando Efrén me soltaba la mano para concentrarse mientras hablaba por celular. No sé si de tanto hacerme la tonta, la que no ve ni oye nada, los dos nos lo creímos.
Verlo con su amplia sonrisa, una que no provoco yo me rompe el alma. Desde hace meses veo cómo las llamadas de ella le encienden la mirada mientras que mi presencia sólo es una forma sombría de llenar su tiempo.

En la época que comenzamos a salir él se reía mucho conmigo por eso yo fantaseaba. A veces imaginaba que llegaba por la noche a mi casa, con todo y mariachis para darme una larga serenata, pero como nada de eso pasó comencé a pensar que quizá esperaba mucho de él y me convencí de que una simple sorpresa en el trabajo sería suficiente, como que llegara a la hora del almuerzo a ofrecerme alguna flor roja, pero la verdad es que antes de que ocurriera cualquier cosa de esas las ilusiones se me desgastaron.

A Efrén me lo presentó Camila, él había estudiado la carrera con ella y sí, no lo niego, me gustó desde que lo vi, pero me parece que si no hubiera sido por nuestra amiga en común nunca habríamos llegado a nada, y es que gracias a su insistencia y a que el sitio donde estábamos rumbiando estaba repleto fue que comenzamos a bailar y a medio hablar, porque en esos sitios nunca se puede hablar bien, todo es a los gritos y hay que repetir todo porque nada se oye bien a la primera vez.

Me acuerdo mucho que Efrén no hacía más que ver a unas viejas que estaban en otra mesa, altas, bonitas y delgadas, yo me sentí re mal, no me parezco a ellas, pero Camila estaba a mi lado, si no hubiera sido por ella Efrén nunca se habría fijado en mí y pues ya con trago todo se pudo, además bailando no soy tan mala y a él eso le gustó, así algo logré.

Cada vez que lo veo riéndose a carcajadas hablando por teléfono prácticamente delante de mí pienso que seguro la otra vieja con la que anda es como alguna de esas de la noche en que nos conocimos: alta, bonita y flaca y pienso también que no tiene sentido hacer dieta porque basta con ver a mi mamá y a mi abuela para darme cuenta de que nunca voy a tener talla de modelo, menos si cada día les da por poner de moda una más pequeña que la anterior.

Esta situación me tiene harta, me paso la mitad del tiempo trabajando y la otra pensando en cómo arreglar lo que no tiene arreglo, haciendo fuerza para que todo lo que no funciona desaparezca incluida la mujer que llama a Efrén cada vez que está conmigo pero no sirve de nada, sólo me siento más sola y triste, hora tras hora, día tras día, hasta he pensado en conseguirme otro tipo, uno con mucha plata para que me lleve a sitios distintos, para que me inunde con ropa, con viajes, con todas esas cosas para ver si así puedo deshacerme de todo lo que siento por él, porque yo no sé cómo es estar sola. Pero ¿quién me lo va a presentar?, soy totalmente incapaz de irme a un bar a levantar hombres como hace Laura, ella es feliz saliendo de acá de la oficina para irse directo al salón de belleza, no sólo para que la arreglen sino para que se le pase el rato mientras llegan “los que valen la pena” según ella a los sitios que conoce, entonces es cuando aparece para que la inviten a tomar algo y si le ve potencial al que la invita lo caramelea para tenerlo ahí un tiempo. Si yo pudiera hacer eso sería buenísimo, no necesitaría a Camila para que me presente a alguien, además últimamente anda perdida y sólo me llama de vez en cuando para preguntarme cómo van las cosas con Efrén.

De un tiempo para acá ella se abrió mucho de mí, me dijo que estaba saliendo con alguien, con un amigo de hace tiempo y que la tenía súper bien, súper feliz y que la quería mucho, que no sabía cómo había pasado tanto tiempo sin haberse dado cuenta de que ese era el hombre que ella necesitaba, uno que la conociera bien y que supiera justo lo que quería sin tener que estárselo explicando tanto y luego de eso ni más, a excepción de las llamadas que a ratos me hace para saber cómo estamos… más bien cómo estoy yo con Efrén, es que ni en la palabra “nosotros” puedo pensar para hablar de esto, lo que sea que pase entre él y yo.

En ocasiones creo que quizá yo encuentre un hombre como el que tiene ahora Camila, alguien que me quiera y con quien no tenga que hacerme la tonta cuando pide mi opinión sobre algo, alguien con quien no me de miedo decir algo muy enredado porque si le parezco muy inteligente de pronto me deja, alguien con quien no tenga que ser esclava del secador porque no hace comentarios groseros acerca de otras mujeres, de esas que prefieren tener éxito y ser felices antes que pasarse la vida cuidando su apariencia y sí, es que ese es Efrén, el mismo que me reclama si me ve dos días seguidos con el mismo pantalón o si me dejo de cepillar una semana, ya me gustaría verlo un día en plan de “embellecimiento” justo como me toca a mí a ver si le parece tan divertido el dolor de la cera y el ruido del secador, aich, seguro que el hombre con quien está Camila es mucho mejor que él, ella siempre ha tenido más suerte que yo con lo hombres, aunque resulta saliendo con los ex de las amigas, así ha sido desde la conozco, pero creo que siempre ha sido más feliz que yo.