lunes, diciembre 17, 2007

Como la primera cita

En alguna Cosmopolitan o Vanidades leí que cuando se va a tener una primera cita con alguien hay que hacer todo lo posible por hacer de la ocasión algo memorable pero no en demasía. Si se sale con algo muy espectacular se deja la marca tan arriba que el esfuerzo necesario para superarla en posteriores salidas será poco más que titánico, por eso es bueno dejar los súper planes como una cena romántica en yate por la bahía de San Francisco para cuando la relación sea eso, una relación y no para el primer descreste, es más si se logra una cita de ese tipo para pedir matrimonio creo que la tarea ya se hizo para una vida entera.

Tengo miedo de “haberme gastado toda la plata en el yate y la cena romántica”, ya que por una idea suelta escribí un artículo que gustó mucho y que esta semana, si no me equivoco, será el que inaugure la columna que Álvaro Ramírez Ospina me ha invitado a escribir en Equinoxio. En todo caso como ya me gusta “el tipo” haré el esfuerzo para que “la relación cuaje” y mientras estoy decidiendo si lo veré cada 8 o cada 15 días. Además no me puedo quejar, esta invitación llega justo cuando tengo ganas de escribir en donde otros me lean y así poder mostrar, a las universidades que ofrecen la maestría que me interesa, que he publicado en sitios distintos a mi bitácora personal.