jueves, septiembre 27, 2007

El secreto… está en la acción

Taken from/ tomada de: http://saligia.deviantart.com/art/me-and-teddy-have-a-secret-26917797

Hace unos años, comencé a explorar mi espiritualidad de un modo distinto al que aprendí de mi familia.

Busqué lecturas acerca de magia natural, plantas medicinales y creencias religiosas paganas desaparecidas. Con esta información en las manos y ayudada por los libros electrónicos de visitas, me uní a un grupo de personas junto al que profundicé mis intereses y viví experiencias que me hicieron crecer. Con unas pocas aún mantengo contacto y a otras simplemente no las extraño.

Cuando me metí en el rollo “new age” tenía temor porque no sabía qué esperar, sin embargo decidí seguir adelante y probar dentro de los límites de la sensatez, el material del que está hecho para luego poder decidir informadamente, si ese era o no el modo en que quería expresar mi relación con un ser superior. Por haber atravesado esa etapa de ese modo es que sé cómo quiero seguir creciendo espiritualmente y definitivamente no es de esa forma.

Si bien hice parte de ceremonias que celebraban la luna llena y otras fechas especiales, no tomé sangre de nada, a menos que las uvas cuenten y tampoco sacrifiqué a nadie, para ofrecérselo a la deidad de turno. Esa época la viví observando, escuchando y sobretodo analizando.

En este instante veo, con la distancia del tiempo, mis acciones de ese entonces y puedo decir que me alegro de haber actuado del modo en que lo hice. Hoy sé que los falsos líderes y consejeros espirituales abundan, gracias a que mucha gente se come el cuento de que existen soluciones fáciles y cortas para los profundos problemas que los hacen sufrir. Yo sé que el camino propio, el del auto – descubrimiento, el de la comunión con la propia espiritualidad es tan denso, profundo y complejo que por eso tiene tan buena venta la idea de la reencarnación. No sé si existe o no, pero si es así sería súper útil porque a menudo siento que una sola vida es muy poquito tiempo para hacer todo lo que me convertiría en una trascendida o en una iluminada.

Y precisamente allí está la clave, en el hacer.

Las personas de esa época con las cuales aún mantengo contacto, son aquellas que supieron sacar la esencia del libro o del videíto autoayuda de moda, aquellas que se dieron cuenta de que la mejor forma de estar consigo mismos, y de paso con los demás (en un comienzo lo que los movió fue la búsqueda propia y quizás hasta egoísta) es actuando, haciendo lo que mejor les parece al tiempo que observan los cambios que ocurren en el espacio que les rodea.
Estos personajes con frecuencia crean una filosofía de vida mucho más valiosa que la que promueve un best-seller que dicta 7, 21 o cualquier número múltiplo de 7 - porque el 7 es un número especial -, formas para cambiarle el genio al jefe.

En conclusión, sí, la mente-espíritu-alma-fuerza interna o lo que sea es muy poderosa, pero no sé del primer ingeniero civil de la especie humana que haya construido un puente colgante a pura punta de telekinesis.

Si uno quiere que la vida le cambie tiene que mover el interruptor propio hacia la zona de la acción. Así uno se imagine 777 veces que el negocio de la vida se le hace realidad eso no va a ocurrir si se está todo el día meditando, sin organizar los detalles del servicio que le va a prestar al deseado cliente.

Sé que el secreto está en hacer y alguien antes que yo también lo descubrió, de ahí su frase “ayúdate que yo te ayudaré”.

miércoles, septiembre 19, 2007

Esta colombiana quiere otro canal de televisión

Por estos días RCN y Caracol, los únicos canales nacionales de capital privado en Colombia, están dispuestos a convencer a la Comisión Nacional de Televisión de de que la actual oferta es suficiente para satisfacer las necesidades y gustos de todos los habitantes del país, por lo que la creación de un tercer canal es inútil.

Estoy totalmente en desacuerdo con esa afirmación.

Por ello iré contradiciendo las razones que citan los presidentes de estas empresas, desde mi papel como televidente observadora.

La calidad de las producciones decaerá.
Si lo que hoy es calidad según la definición que los interesados, o sea los canales privados hacen de ella, debo entender este concepto de una forma muy distinta y prácticamente opuesta, pues cuando veo las muestras televisivas de otros canales, tanto públicos como privados, noto el abismo que existe entre los dos. Yo por calidad entiendo una producción agradable a la vista, estética pero además con un contenido que me cuestione, que me haga pensar y que me haga reír sin recurrir a lugares comunes.

El presupuesto de publicidad es insuficiente para que los anunciantes puedan pautar en tres canales.
Siendo así, ¿por qué diablos tengo que ver sólo comerciales colombianos a ciertas horas en Fox?, ¿por qué cada vez hay más productos y servicios nacionales apareciendo en Discovery, Universal, CNN en español y demás canales de televisión por cable?, ¿acaso anunciar en esos canales es gratis y por eso todos lo hacen?, si es así que me avisen para yo anunciar allí también mis servicios profesionales.

Los televidentes están completamente satisfechos con la oferta televisiva que tienen.
Si se entiende por satisfacción, que yo, porque tengo tiempo me espero a que pase la medianoche para ver programas periodísticos y / o de opinión con tal de saber qué dice la gente que tiene cargos influyentes en el sentir público, porque disfruto conocer sus opiniones, está bien, tienen razón, pero si hablamos de mi comportamiento cada vez que comienza la sección de deportes en un noticiero de un canal privado o lo que hago cuando la farándula toma más de diez minutos hablando de telenovelas que no veo, creo que nos estamos refiriendo a una especie de televidente a la que abiertamente no pertenezco y si eso les importa un bledo, tengo todo el derecho de poder ver otro espacio que me ofrezca porcentajes de programación más altos con contenido esperado, dándome oportunidad de alejarme de repeticiones variopintas de viejos esquemas enfermizos que sólo perpetúan visiones sesgadas y estancadas del mundo en que vivimos.

Por ello afirmo que esta colombiana quiere otro canal de televisión y creo no ser la única que piensa así (y eso que yo tengo televisión por cable).