martes, julio 24, 2007

De raro no tiene nada

No lo digo porque en este país no pasen cosas malas, sino porque sé cómo terminan pasando tan fácil.

Un celador de un conjunto residencial, usando las llaves que una de las habitantes del mismo, le había dejado en consignación, entró al apartamento de ella e intentó abusar de al menos, uno de sus 3 hijos.
La señora le dijo a una vecina que acostumbraba hacer esto para evitar que sus hijos corrieran algún peligro mientras ella trabajaba en la noche.
El celador que protagonizó los hechos estaba borracho y hasta donde me deja recordar mi memoria ya fue capturado, pero eso no es lo preocupante.

Ya antes he hablado de los pésimos procesos de selección que hacen en las empresas y las de seguridad lamentablemente no hacen excepción. Lo normal en ellas es que le digan a la persona encargada de seleccionar vigilantes que se necesitan 10 personas para las 5 de la tarde de ese mismo día, se lo dicen en el mejor de los casos a la hora de entrada, exigiéndole que cumpla con el objetivo a como de lugar. ¿Cómo hace uno entrevistas suficientes para asegurar la idoneidad y supuesta adaptación de los personajes elegidos?, ¿en qué dimensión paralela alcanza el tiempo para lograr visitas domiciliarias que den pistas de los valores que un individio profesa?

Como es fácil concluir muchas veces el proceso de selección se limita a citar a la oficina a un grupo de personas, que solamente cumplen con los documentos necesarios para ser contratados, en este caso el curso de seguridad, certificados de estudios y pasado judicial, el cual puede ser inútil, pues de un día para otro esta situación cambia con facilidad.

Puede que no sean todas las que lo hagan así pero sí muchas y las que “seleccionan” empleadas domésticas tampoco se salvan entonces me pregunto yo, ¿tendrán que matar a unos cuantos miles para que las empresas se pongan las pilas o tendrán que quebrar unas cuantas veces por demandas de responsabilidad? ¿cómo hacen los seres humanos para seguir confiando ciegamente en cuasi desconocidos? ¿no sería mejor dejarle las llaves a un vecino que se desconoce menos y que al menos se sabe donde vive? ¿habrá alguien que controle a las empresas temporales para que sus procedimientos tengan calidad real y no sólo la sombra de la norma ISO? Porque lo que soy yo ya no le creo a la rimbombante certificación y de los seres humanos tampoco me fío, al menos no mucho.

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