miércoles, febrero 28, 2007

Eric Cartman existe

Tras ver la noticia de un niño londinense de 8 años que pesa 89 kg no me queda la menor duda de que la caricatura presentada en la serie animada South Park, está haciendo una alusión indirecta a la realidad.

Connor McCreaddie hijo de Nicola McKeown parece ser la inspiración del personaje Eric Cartman, un ser que come sin parar y que es la figura de mayor autoridad en su casa.
Este dibujito pasa los episodios dando órdenes tanto a sus amigos como a su madre soltera, los primeros algunas veces lo insultan y otras veces le hacen caso a regañadientes, mientras que su madre se limita a acatar todos sus mandamientos respondiendo con un cariñoso “bueno, amorcito” antes de ponerse en obra.

No pretendo burlarme de la situación familiar de estas dos personas, sólo quiero llamar la atención sobre la falta de límites que muestran muchos padres actualmente. Sólo basta con asistir a un restaurante para ver cómo se comportan los niños en presencia de sus progenitores: gritan, patalean, se niegan a comer lo que les sirven, aún cuando muchas veces fueron ellos mismos los que eligieron el menú y en el mejor de los casos comen callados pero se comportan cual chanchos en establo, dejando más comida fuera del plato que en sus estómagos al tiempo que los juguetes y zapatos adornan el piso debajo de ellos.

Entiendo que no todos los niños son así, que existen padres concienzudos que crían a sus hijos para que ayuden a mejorar el planeta empero no son la mayoría, además por estar tan bien educados son los que alegremente menos se sienten, justo los que más atención deberían recibir para reforzar su adaptativo y amable comportamiento, pero como las pautas de crianza se han caracterizado por gritar y atender a los niños especialmente cuando estos arman berrinche, los infantes aprenden rápidamente que esa es la mejor manera de mantener a sus padres con ojos y oídos atentos sobre ellos.

Aún no tengo hijos, ni siquiera estoy segura de llegar a tenerlos algún día pero tampoco de no hacerlo, así que por ahora me limito a observar con consternación que las autoridades de un país de primer mundo como lo es Inglaterra, tengan que intervenir en asuntos tan domésticos como la forma en que una mujer alecciona a su hijo, todo porque al salírsele de las manos con sus cuidados está poniendo en riesgo la salud de su hijo.

Válido su punto en cuanto a que ha recibido poca ayuda de las entidades sanitarias para manejar el problema que tiene con su hijo, pero me quedo pensando, si tiene que esperar a poner en riesgo la custodia de su hijo para tomar cartas al respecto y recibir ayuda especializada y el niño apenas tiene 8 años ¿qué podrá pasar cuando cumpla la mayoría de edad?

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