viernes, septiembre 29, 2006

H E R A Número 12. Año 2.

Contenido:

Editorial

Mitología: Pandora II

Sitios y Lugares: Fedco

Terapias Alternativas: Reflexología

E-Artículos: Incompleto

E-Dirs: Reflexología e Imágenes

Editorial:

Este será uno de los dos últimos números de H E R A. El espacio seguirá pero no de forma mensual sino de forma abierta con publicaciones, en la medida que la nueva información así lo demande.
Acá se darán a conocer noticias relacionadas con eventos alternativos como conciertos de música no tradicional, cursos de crecimiento personal y artículos de interés.
A partir de noviembre éste será el hogar de un nuevo proyecto que decidí emprender: el trueque de libros.
Hace unas semanas asistí a un evento del IDCT en el Parque Nacional. Allí se intercambiaron libros sin mediar dinero, al menos la mayoría de las veces.
Me pareció una forma muy interesante para combatir el desapego por lo que la pongo en práctica acá. Luego les daré los detalles.

Mitología
Pandora II

El más significativo de los regalos fue una jarra recibida de Hermes o Zeus. Antes de ser encadenado a la roca, Prometeo le dió una advertencia a Epimeteo para que evitara tomar dones de los dioses. Epimeteo no escuchó a su hermano y cuando conoció a Pandora se enamoró de ella. Hermes le dijo que Pandora era un regalo de Zeus para el titán y le aconsejó no abrir la jarra que ella tenía.

Hasta entonces, la humanidad vivió en un paraíso sin preocupaciones. Epimeteo le pidió a Pandora que nunca abriera la jarra recibida de Zeus, sin embargo la curiosidad de Pandora fue irresistible y la animó a abrirla, liberando a la vez todas las desgracias que conoce el género humano (enfermedad, dolor, pobreza, crimen, injusticia, avaricia, etc.)

Una vez abierta, la cerró justo a tiempo para mantener adentro una sola cosa: la esperanza. El mundo permaneció decepcionado durante un intervalo no específico, hasta que Pandora se arriesgó a revisar de nuevo el recipiente, en el cual una luz de esperanza destelló. De este modo la humanidad siempre tiene esperanza en tiempos de maldad.
En otra versión más filosófica del mito, la esperanza (Elpis) se considera como el peor mal potencial, porque es similar a las aterradoras profecías. Al evitar que la esperanza escapara de la jarra, Pandora, en cierto sentido, salvó al mundo del peor daño.

La hija de Epimeteo y Pandora fue Pyrrha, quien se casó con Deucalión, uno de los dos que sobrevivió al diluvio.

Sitios y Lugares
Fedco

Se trata de una cadena de almacenes que tiene sucursales en centros comerciales como Salitre Plaza y Unicentro. Se especializan en la venta de artículos relacionados con el bienestar físico y el aseo personal.

Lo más llamativo de estos lugares es el acceso a productos importados y de excelente calidad. En un solo sitio se pueden encontrar perfumes, jabones, tratamientos y maquillaje.


Su ambiente es iluminado y en la mayoría de los casos amplio. Su personal es amable y permite ver los distintos elementos de forma tranquila sin sentir el acoso para que se compre alguno de ellos.

Terapias Alternativas
Reflexoterapia


Esta práctica se basa en la afirmación de que el cuerpo entero se refleja en ciertas partes del cuerpo: orejas, pies y manos. Para tratar las distintas dolencias del organismo, el terapeuta especializado en reflexología estimula las zonas correspondientes en estos lugares.

La estimulación puede hacerse tanto con las manos como con otros elementos, ya sea de modo temporal, mientras dura la sesión o permanente, por medio de la implantación de pequeños objetos para lograr un efecto de mayor intensidad.

La reflexología puede usarse como simple método diagnóstico, para luego intervenir padecimientos con otros sistemas.

Las contraindicaciones o casos en los que el uso de esta terapia es desaconsejable son: fiebre y enfermedades agudas, coágulos sanguíneos, inflamación de los sistemas linfático y vascular, gangrena, infecciones micóticas (causadas por hongos) y embarazos inestables.

Los efectos positivos de la reflexología son: mejoría de la circulación, regulación del sistema nervioso, eliminación de toxinas y en general equilibrio orgánico.


E-Artículos
Incompleto

Ernesto es un amigo del colegio que vive en Madrid. Es un cienciólogo independiente (miembro de la llamada Free Zone) y trabaja en talleres de descubrimiento de potencialidades como tutor-guía. Siempre ha estado un poco loco; antes fue taoista. Estudió en la Universidad de los Andes cuatro semestres de administración hasta que, con la excusa de aprender inglés, viajó al rancho de su tío en Australia y jamás regresó al país. Lleva casi nueve años por fuera. Ha vivido, además de en Australia y España, en Singapur, Pakistán, Rumania, Suecia y Andorra.

Como todo colombiano en el exilio, Ernesto tenía una amiga mexicana. Incluso fueron más que amigos durante un tiempo, pero Ernesto no es alguien muy estable y a los dos meses andaba jugándosela con una china tetona que había conocido en una fiesta. Un día, la mexicana, que se llamaba, digamos, Miriam, le dijo a Ernesto que sabía lo de la china, que no siguiera mintiéndole. Ernesto reconoció su culpa y Miriam se fue. Aunque lo sabía, confrontarlo fue un golpe duro para ella. Se deprimió muchísimo. Hasta estuvo internada un par de meses.

Ernesto será inestable pero es también atento, así que estuvo muy pendiente de Miriam mientras ella estaba en la casa de reposo. La iba a visitar cada dos días, hablaba mucho con ella, añoraban México y Colombia como si fueran una sola tierra. Esos meses no sólo reforzaron la amistad, sino que llevaron a Ernesto a concluir que Miriam y él compartían lazos psíquicos inquebrantables. Conformaban una especie de dualidad energética y su compañía mutua constante los enriquecía espiritualmente. Se necesitaban. Conformaban parte de un mismo algo. Por eso, pensaba mi amigo, Miriam se había enterado de lo de la china. Ernesto decía que podía sentir a través de ella.
***



Luego de recuperarse, Miriam consiguió trabajo como camarera en un café-bar del centro, vivía a pocas calles del apartamento de Ernesto y tomaba el metro todas las mañanas a las ocho y media. A las nueve del pasado jueves, mientras Ernesto desayunaba cereal con yogurt y se preparaba para otro largo día de clase, sintió un fuerte punzón en el pecho y luego, me intenta explicar, el mundo a su alrededor se desvaneció, su ser perdió peso y de repente escuchó la voz de Miriam en su cabeza, como si pensara a través de él. Escuchó miles de pensamientos condensados en milésimas de segundo, recordó todos los pasados de Miriam, se vió niña, se vió mujer, se vió caminando por Tikal de la mano de un muchachito que se llamaba Felix. Se enamoró por momentos de sí mismo y luego se odió al descubrir que la estaba engañando. Sintió miedo, mucho miedo. Cuando el mundo regresó, estaba en otro cuerpo. Intentó hablar, pero no pudo. Tardó en acostumbrarse a sus nuevos ojos.

Entre intensos parpadeos a destiempo, que no podía predecir, vió como era arrastrado dentro del cubículo de un baño. Le dolían las piernas y el abdomen. Un grupo de skinheads lo rodeaba y lo pateaba. Olían muy mal. Olían a trago, humo y sudor. Todos los olores eran muy intensos, todos los sonidos reventaban los tímpanos. «Puta chola de mierda», oía que le decían. «Te llegó tu hora, sudaquita cabrona.»

Ernesto sintió cada una de las cuarenta y cuatro puñaladas que recibió Miriam antes de dejar de respirar. También sintió cuando le partieron un brazo a batazos y cuando le fracturaron la cabeza contra la taza del baño. Ernesto sintió todo eso y no pudo hacer nada. Ernesto sintió lo que se siente al morir, al ser descuartizado vivo. Ernesto sintió el miedo del final y escuchó los pensamientos de Miriam a medida que perdía la conciencia entre tanta sangre. Escuchó su nombre. Ernesto estuvo ahí incluso cuando Miriam desapareció y empezaron a mutilarla como si fuera un pollo. Ella dejó de respirar y los hijos de puta se reían como langostas y la seguían pateando.

Ernesto supo que partía y se hincó con fuerza a ese cuerpo que había sido suyo por tan poco tiempo, pero fue inevitable. El espacio se llenó de luz y de nuevo sobrevino el peso de la existencia plena y un dolor en la cabeza y un poco de sangre por un golpe al caer. Estaba en su apartamento. Tirado en el suelo.

«Me siento incompleto, hermano», me dice llorando al teléfono. «Me siento como... como si fuera la extremidad perdida de un cuerpo fantasma.»

El sábado viene a visitarme. Quiere salir de Madrid.

(Según cifras del ayuntamiento, cada día desaparecen en promedio doce personas en el sistema de metro de Madrid. En un año, los túneles se tragan, entonces, cuatro mil trescientos ochenta inocentes. Nadie los reporta. Son personas como usted, que salen a trabajar por la mañana, marcan su entrada en el sistema y luego nunca lo dejan. Las máquinas nunca reportan su salida. Desaparecen por completo. Nadie los extraña.)
Y cuando en las noches pienso yo en ti, se que tú te acuerdas de mí
pero aquí, atrapado en este vagón, no sé si volveré a salir.

(Café Tacuba, El metro)

BluElephant

E-Dirs

El siguiente enlace servirá para profundizar el tema de la reflexología:

www.salud.bioetica.org/reflexologia.htm

La siguiente es una de mis fuentes favoritas para encontrar imágenes:

www.deviantart.com